El Euro Digital: ¿moneda de libertad o instrumento de control? (I)
No sé en qué momento decidimos que la era de mayor avance tecnológico, sería la era en la que enfrentaríamos los mayores retos y los mayores problemas complejos.
Problemas complejos que como su propia definición indica, no tienen una solución conocida, sino una multitud de aristas, vertientes y aspectos que nos llevan a un camino de ramificaciones infinito. No hay una respuesta posible, sino una multitud.
Todas ellas válidas. Y erróneas.
En esa tesitura nos encontramos. En la que múltiples disciplinas se hacen enteramente necesarias porque nuestro día a día, a pesar de ser la época en la que más información tenemos disponible, se colma de preguntas sin respuestas.
Y en esta crisis existencial, llegó alguien que dijo, sujétame el cubata. Y en un abrir y cerrar de ojos propuso crear un sistema que pudiese generar una trazabilidad a cada uno de los intercambios que realizamos. Quizás por aquello de que la gente, de manera muy equivocada no le otorga valor al dinero.
Para quien quiera, dejo un artículo de Manuel Polavieja, a quien le tengo mucho aprecio, en el que explica por qué la gente no comprende el dinero. Aquí el artículo.
Y, ¿cómo es posible esto en una sociedad en la que prácticamente toda la información se encuentra disponible?¿Cómo, sin comerlo ni beberlo hemos pasado de entender que no se puede gastar más de lo que se ingresa, a no entender la utilidad del dinero?
Pues alguien lo vio claro. Y otorgó el monopolio de la creación de la moneda a los bancos centrales. Y los bancos centrales se sometieron a la tiranía de los incentivos perversos. Y se generó el incentivo perfecto para perpetuar un sistema que fagocita.
Y el Euro Digital llegó a nuestras vidas. Y punto.
Y aquí se juntan dos cosas:
- Organizaciones rodeadas de los incentivos más perversos que existen: la autopreservación
- Un instrumento encaminado al control de la gente para permitir la autopreservación de esas organizaciones.
De qué va esta serie de artículos que en hoy comienzan
Va de intentar aportar luz a qué es el Euro Digital. A integrarlo con distintas cosas que para mí tienen sentido, como es la filosofía, la teoría económica, la regulación a la que se somete, combinado con la tecnología, a lo que nos aporta y nos quita.
Si te da pereza, es normal, aunque lo lamento.
Esto también va de saber el impacto que va a tener en nuestras vidas, finalizando por aquellos que lo están haciendo posible.
Va de intentar comprender un poco más el mundo, de esforzarse por entender qué nos lleva a todos nosotros a no emplear ni 5 minutos en entender un instrumento que puede cambiar nuestras vidas radicalmente. Para bien o para mal, pero lo puede hacer.
Veréis, queridos lectores, no os puedo prometer que no os aburráis. Este tipo de contenido es café para cafeteros y lo entiendo, podéis llegar al punto de deicr: basta, Retail & Payments ha dejado de aportarme.

Solo tengo una petición para vosotros: sed críticos. No aceptéis nada por cierto. Ni siquiera esto que yo digo en mi blog. Cuestionaos vuestras creencias más profundas y solo así podremos llegar a ser un poquito mejor cada día. Solo así podremos llegar a estar más cerca de la verdad cada día. De nuestra verdad.
No es un artículo orientado al SEO, ni a posicionar la página, como habréis notado que intento hacer otras veces. Es algo más. Es algo en lo que llevo trabajando meses.
Paso al disclaimer y me meto de lleno. Y hoy, MÁS QUE NUNCA, GRACIAS POR LEERME, GRACIAS POR TU TIEMPO.
Disclaimer: todas las opiniones y declaraciones vertidas en este blog, representan únicamente mis opiniones y para nada vinculan a ninguna entidad, empresa, o negocio con quien tenga cualquier tipo de relación o colaboración
El Euro Digital: ¿moneda de libertad o instrumento de control?
Parte I: Introducción y fundamentos filosóficos
Introducción
Ya hablé del Euro Digital en otros artículos de mi blog, pero esta vez vengo a intentar ser lo más neutral posible. Voy a intentar ser pescado hervido, comida de hospital. Aséptico en cuanto a esto se refiere.
Y es que el concepto de euro digital se refiere a una moneda digital de banco central (Central Bank Digital Currency, CBDC) emitida por el Banco Central Europeo (BCE) y denominada en euros.
En esencia, sería como una versión electrónica del dinero en efetcivo, respaldada por el BCE, para uso cotidiano de ciudadanos y empresas en pagos digitales. El proyecto surge en un contexto de rápida digitalización de los pagos: si bien el efectivo sigue siendo el medio de pago más usado en Europa, los pagos electrónicos y móviles crecen aceleradamente.
Yo creo que puede venir motivado porque las autoridades temen que la ausencia de una forma pública de dinero adaptada a la era digital pueda erosionar la confianza en el euro y en los depósitos bancarios tradicionales. Un euro digital, accesible para todos, buscaría preservar el papel ancla del dinero soberano público en la economía digital, complementando al efectivo sin reemplazarlo. Esto es el argumentario oficial, digamos.
Motivaciones oficiales: El BCE y la Comisión Europea han compartido varias motivaciones para crear un euro digital. En 1er lugar, asegurar que los ciudadanos conserven acceso al dinero de banco central (hoy garantizado solo por el efectivo) en un mundo cada vez más digital.
Traducción: folleto BCE, tal cual.
En 2º lugar, ofrecer un medio de pago digital seguro, universal y sin riesgo (al ser pasivo directo del banco central) disponible para transacciones tanto en tiendas físicas como en línea.
El euro digital sería de uso gratuito en sus funciones básicas para los usuarios, ampliamente accesible y fácil de utilizar. Además, ellos esperan que promueva la innovación y competencia en pagos, reduciendo la dependencia europea de las grandes redes foráneas (principalmente los esquemas tradicionales como Visa y Mastercard). Esto entronca con la idea de “soberanía estratégica”: Europa quiere reforzar su autonomía tecnológica y financiera, disminuyendo la vulnerabilidad de su sistema de pagos ante decisiones o infraestructuras extranjeras.
Esto es política, no magia.
Lagarde y otros funcionarios insisten en que el euro digital es “una herramienta necesaria para la soberanía europea”, equivalente digital del efectivo para asegurar la moneda común europea en la era digital. Traducción: más autonomía made in UE.
¿Qué es una CBDC y cómo encaja el Euro Digital?
Creo que todos los que me leéis sabéis loq ue es una CBDC. No obstante, diré que es dinero emitido por el Banco Central (whatever it is), que puede ser usado por la ciudadanía, a diferencia del dinero digital del Banco Central existente (reservas bancarias del Banco Central), que solo lo usan los bancos comerciales.
Sus lo explico en cristiano para que todos me entendáis: dinero digital, pero con el sello del BCE, no de Satoshi.

El euro digital sería algo así como dinero público digital accesible para toda la ciudadanía y de curso legal en toda la Unión Económica Europea. La diferencia con una cripto como Bitcoin, es que una CBDC está centralizada y "respaldada" por la autoridad monetaria estatal.
No la liemos, no es una tsablecoin privada. El Euro Digital sería convertible 1:1 con euros tradicionales y su valor no depende de reservas privadas sino de las del BCE, de sus garantías, vaya. En palabras de las autoridades del BCE, seguiría siendo un euro, como los billetes pero en digital. No sería un instrumento que alienta la especulación sino un medio de pago estable. Dice el BCE que no pretende reemplazar al efectivo sino complementarlo. Coexistiendo ambas soluciones.
Fundamentos filosóficos y sociológicos
Al principio, cuando comencé a estudiar este tema, no sabía muy bien cómo enfocarlo, y me acordé que Ortega y Gasset hablaba de un proyecto ilusionante. Ha estado resonando en mi cabeza continuamente. Esto ha sido para mí esta indagación: un proyecto personal ilusionante que hoy quiero compartir con vosotros.
Y es que la introducción de esta moneda digital que quiere complementar la moneda principal a la que se supone que rinde pleitesía, reabre antiguos dilemas filosóficos sobre la libertad individual, el poder del estado y la naturaleza misma del dinero.
Y en estas, creo que hay algunos pensadores clásicos y modernos aportan algunos marcos para analizar el fenómeno. Incluso sin saberlo han aportado a dar luz,... perdón, a darme luz en la reflexión conspiranoica que hoy os comparto.
Ortega y Gasset: la masa y la técnica aplicada al dinero.
Ortega y Gasset (que no son una pareja de detectives), en "La rebelión de las masas", advirtió del riesgo de que el individuo moderno delegue ciegamente en la técnica y en las élites dirigentes, perdiendo autonomía. ¿Os suena? A mí sí.
El Euro Digital puede verse como una solución técnica gubernamental a un problema monetario. Vuelvo al inicio del todo. Monopolio de la creación de la moneda otorgado a los Bancos Centrales que ahora rinden pleitesía al aparato gubernamental, ergo el problema lo ha creado el aparato Estatal, y no el ciudadano con sus intercambios voluntarios. Pero dejadme que siga.
Desde Ortega, podríanos preguntarnos: ¿no corre el hombre-masa el riesgo de aceptar pasivamente esta moneda digital sin comprenderla, aumentando su dependencia de los gestores tecnocráticos del dinero? El BCE presenta el proyecto como modernización inevitable, pero ello podría fomentar una actitud acrítica en la ciudadanía, confiando en la "autoridad técnica" del Banco Central. Esto es peligroso.
¿Exagero? Puede.
Ortega nos instaría a reflexionar si esta innovación fortalece o debilita la autonomía del individuo frente al aparato estatal.
Por otro lado, el filósofo español valoraba la historia y la continuidad. El dinero tradicional, el que conocemos como efectivo, el que llevo en el bolsillo los sábados por la tarde, tiene un arraigo cultural y una función social construida por siglos. Reemplazarlo parcialmente por un sistema digital centralizado supone un cambio progundo en la técnica del dinero, cuyas implicaciones sociales habría que sopesar cuidadosamente para no generar una sociedad masificada aún más controlada.
Vamos, un follón que no arregla Ortega levantándose de la tumba, el pobre.
Santo Tomás de Aquino y San Agustín: justicia y moral en la moneda
La tradición escolástica (usease, los filósofos teólogos de la Edad Media), concebía el dinero bajo la premisa de la justicia en el intercambio. Ojo a esto, amigos. Justicia en el intercambio. Qué auténtica maravilla de 4 palabras.

Sto. Tomás, siguiendo a Aristóteles, sostenía que la moneda debía servir de medida justa de valor y que falsear su valor (mediante por ejemplo, la inflación o la devaluación o incluso la manipulación), era inmoral a todas luces. Y, ¿por qué? Spoiler: de engaños vamos servidos, gracias, colegui.
Aplicado al Euro Digital, surge el tema de la honestidad monetaria. ¿Garantiza una CBDC mayor justicia en los intercambios, o abre la puerta a nuevas formas de manipulación de la moneda? Es un riesgo señalado por economistas que son potables, como es la posible facilidad para expandir la oferta de dinero digital, esto es, crear dinero a golpe de manivela. O peor aún, de click.
Total, que el riesgo existe.
Y todo esto con fines políticos, lo cual podría (y creo humildemente que lo hará), erosionar el poder adquisitivo de la moneda (inflación) y perjudicar a los ahorradores, que son los que atesoran los Euritos en el banco u otros instrumentos financieros.
Desde una ética de Sto. Tomás, tal impuesto inflacionario (siempre se ha llamado a la inflación el impuesto silencioso), implicaría una transferencia injusta de riqueza (de la gente común, el pueblo, últimos en recibir el nuevo dinero) hacia el gobierno (primero en gastarlo).
San Agustín, subrayaba la rectitud moral y la orientación al bien común. Si una moneda facilita el bien común, por ejemplo combatiendo la corrupción o mejorando la eficiencia económica sin violar derechos, podría hasta ser moralmente defendible. Yo creo que hasta yo compraría este punto.
Sin embargo, si implica la pérdida de la intimidad financiera de las personas (un aspecto fundamental para mí de su dignidad y libertad), o la tentación para las autoridades de ejercer un control excesivo, los pensadores cristianos (pocos quedan ya), lo vería ahí como un marrón moral de los gordos.
En resumidas cuentas, un sistema monetario virtuoso debe equilibrar el orden y la transaparencia con la justicia y la libertad de la persona. Ahí es donde veo yo el principal fallo del Eurito este que se han inventado, en ese equilibrio que menoscaba la libertad, presume unas capacidades invasivas en aras de una justicia, incluso, desde mi humilde opinión y, como graduado en Derecho que soy, pudiendo lllegar a tocar la presunción de inocencia de una persona.
¿Tú lo tienes claro?
Estoicismo y eudaimonía. Bienestar humano y control monetario
Reconozco que en mi investigación, han sido los conceptos que más me han impactado. Desde que conocí el concepto de eudaimonía cuando se lo escuché por primera vez a Fabian C. Barrio, no he podido dejar de pensar en él. En el concepto, digo.
La filosofía estoica busca esa eudaimonía o florecimiento mediante la virtud, la razón y la autosuficiencia interior. Desde esta óptica, podríamos preguntarnos, ¿contribuye la CBDC made in Europe al bienestar y a la virtud de los ciudadanos, o por el contrario genera ansiedad y dependencia? O generará, mejor dicho. El contrapunto sería incluso preguntarse, y el sistema que tenemos ahora, con sus fallos, ¿genera esa intranquilidad en la ciudadanía?¿Es el efectivo o el pago mediante tarjeta un contribuidor neto a ese menoscabo de la tranquilidad?
Un estoico, por encima de todo valoraría la libertad interior ante esas circunstancias externas. Si el dinero digital se convirtiera en una herramienta de vigilancia omnipresente, minaría la tranquilidad (la ataraxia) de los ciudadanos, que podría sentirse observados y condicionados en cada gasto. Sí, como cuando tu madre te revisaba la cartera para ver si encontraba algo. Con la salvedad de que es tu madre. El control monetario estatal chocaría de frente con la idea estoica de que solo bajo la propia razón y virtud debe uno guiar su vida, y no bajo la coacción externa.
Y eso inquieta.

Epítecto decía: "solo hay un camino a la felicidad, y es dejar de preocuparnos por cosas que están más allá de nuestro poder o nuestra voluntad". Si cada transacción y ahorro del ciudadano pueden ser alterados o restringidos por decisiones ajenas como bien puedan ser las políticas monetarias o fiscales implementadas por el Euro Digital, esto amplía la esfera de cosas fuera de nuestro control que inciden en nuestra vida, dificultando esa calma, esa serenidad que busca el estoicismo.
Por otro lado, y por concluir esta parte, los estoicos promovían vivir conforme a la naturaleza y la razón. ¿Es natural, por tanto, que todo intercambio económico quede registrado en una base de datos central? Podría argumentarse en ambos sentidos, ahora bien, en mi humilde opinión, podría decirse que no. Que la opacidad limitada de transacciones (como ocurre con el efectivo) forma parte de la espontaneidad de la vida social. El bienestar humano (esa eudaimonía de la que hablaba al principio), abarca también aspectos de privacidad, confianza y libertad económica que podrían peligrar con un sistema que ejerce un control extremo.
Esta parte me tiene dando volteretas. Palabrita del Niño Jesús.
Libertad individual vs. control estatal
Me meto en el jardín de la alegría, donde los pájaros vuelan y pían. No matéis al mensajero.
Este, quizás, puede ser el gran eje de tensión filosófica que subyace a este invento que se han montado. Por un lado, el Estado busca garantizar algunos objetivos colectivos, tales como la estabilidad financiera, prevención del cibercrimen, o incluso la eficacia de las políticas económicas. Podríamos discutir en favor de quién, pero no es objeto de hoy. Bien, pues creo que ve en el Euro Digital (o en su concepto, el CBDC), una herramienta potente para ello.
Claro, luego tenemos lo contrario, que es que el individuo teme que esa potencia se traduzca en pérdida de libertad. Cada pago que realizara podría ser monitorizado, quizás en el futuro condicionado (dinero programable con restricciones. Trataré este tema en otro artículo). Su capacidad de usar efectivo anónimo menguaría, la separación entre esfera pública y privada del gasto se difuminaría. Desde un punto de filosofía política liberal incluso esto activa las alarmas de un posible despotismo financiero ilustrado, donde las autoridades, de cualquier tipo, es decir, las que te gustan y las que no, podrían tener un ojo de Sauron económico.
Repito, las autoridades. Las que te gustan, y las que no te gustan. Te comes a las dos.
¿Seguro que compensa?
¿Es legítimo sacrificar parcelas de privacidad en pos de mayor seguridad o eficiencia? Pensadores como John Locke defendían que el papel del Estado es proteger la libertad y la propiedad de los individuos, no gestionarlas de manera minuciosa. Una CBDC plantea el riesgo de que el Estado atraviese esos umbrales que el efectivo protegía: dime en qué gastas y te diré quién eres. Los hábitos de consumo reflejan aspectos muy íntimos de la persona. Su trazabilidad masiva concentra un poder inmenso en manos públicas.
Como advirtió Lord Acton, "el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente". Una CBDC a la europea sin adecuados límites legales (por favor, no sus riais acerca del aspecto de que el creador del Euro Digital es el mismo que legisla) y técnicos podría convertirse en un instrumento orwelliano, posibilitando formas sutiles de coerción, por ejemplo, bloqueando fondos a disidentes, o condicionando ayudas a ciertos casos. Y esto, últimamente suena mucho.
1984.
Sin dramatismos, pero atentos.

Conclusión
Como veis, hay muchas incógnitas, muchas dudas de qué camino va a tomar esto, pero no auguro ninguno bueno.
La perspectiva sociológica complementa estas reflexiones. Ortega y Gasset alertó del conformismo de la sociedad de masas ante cualquier directriz estatal. Si la mayoría abrazamos cómodamente el inventillo psicodélico digital éste por conveniencia, quizás toleraría medidas de control antes impensables. Pero claro, pienso en 2020 y me echo las manos a la cabeza, recordando la policía del balcón. Sí, esas cosas que luego nadie reconoce haber apoyado.
Si sacas esto último de contexto permíteme decirte que tengo malas noticias para ti, amigo.
Es pertinente recordar la metáfora de la rana hervida. Gradualmente se podría restringir la libertad financiera sin que la población reaccione, en pos de beneficios aparentes como la seguridad o simplicidad. Creas un elemento de miedo y luego das la solución a ese miedo para protegerte de tu vecino, que es muy malo muy malo.
Desde la sociología contemporánea, si se hace un análisis profundo del tema, también se subrayaría la importancia de la confianza: la moneda es, en última instancia, una institución social basada en la confianza colectiva. Esa confianza podría verse afectada si se percibe al Euro-criptocivil como intrusivo o peligroso para la privacidad. De hecho, encuestas recientes del BCE revelan el escaso entusiasmo ciudadano. En una consulta a 19.000 europeos de 11 países, la mayoría mostró poco interés y preferencia por los medios tradicionales.
No es ciencia exacta, pero huele. Asignaron una parte ínfima de un hipotético presupuesto de 10.000€ al Euro Digital, reflejando "gran desconfianza". Esto indica un déficit de legitimidad social que no puede ignorarse.
Ahora bien, que esto último de la legitimidad social últimamente se nos pasa por el arco del triunfo porque qué sabrás tú de lo que necesitas. Que yo vengo a protegerte de tu vecino, que como decía antes, es muy malo muy malo.
El debate sobre el Euro Digital no es meramente técnico o económico, es un jaleo filosófico y sociopolítico, dicho en plata. En palabras de Enrique Dans, "si la UE decide que su dinero se vuelva programable, el debate no es técnico: es político, institucional y, sobre todo, de modelo social".
¿Qué modelo de sociedad queremos?¿Una donde el Estado tenga las llaves doradas de cada monedero digital, u otra en la que el individuo conserve espacios de libertad y anonimato equivalentes al efectivo?
Gracias por leerme, gracias por tu tiempo.
Pero hoy más.
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