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Payments & Fintech 31 Aug 2025

¿Stablecoin para retailers en Europa? El laboratorio cripto de los gigantes y el tablero europeo

¿Stablecoin para retailers en Europa? El laboratorio cripto de los gigantes y el tablero europeo

In memoriam de mi amigo Roberto, con el que tantas alegrías he pasado. Que Dios te acoja en tu gloria. Espérame allá donde estés, pues estoy seguro que será el cielo. Tu bondad no conocía límites. Descansa en paz, querido amigo.

Walmart y Amazon: ¿La stablecoin que revolucionará los pagos retail?

¿Podría replicarse una Stablecoin para los retailers en Europa?¿Con qué justificación?

Las comisiones bancarias. Siempre en boca de todos.

Es que los bancos ganan mucho. Pues móntalo tú, decían

Y entonces aparecieron las stablecoins. Y con ellas la facilidad para mover dinero, con comisiones mínimas. Era cuestión de tiempo que alguien uniera los puntos. Como en el cole: te daban un folio con puntitos numerados y acababas dibujando un osito. Aquí igual: nos lo han puesto fácil.

Lo sé: que Walmart o Amazon jueguen a lanzar su propia moneda suena a telediario americano o a novela cyberpunk. Pero ojo: no es solo otro hype de Silicon Valley. Y, ¿qué pasa si esa fiebre por tener “moneda propia de retailer” aterriza aquí, donde cada compra sigue oliendo a euro pero las reglas del juego están cambiando?

El sector de medios de pago europeo —y español— se enfrenta a una revolución soterrada que pide menos humo y más luces largas. Hoy vamos a sacarle brillo al tema.

Pero antes de sumergiros en mi maravilloso blog, como siempre, mi disclaimer habitual:

Disclaimer: todas las opiniones y declaraciones vertidas en este blog, representan únicamente mis opiniones y para nada vinculan a ninguna entidad, empresa, o negocio con quien tenga cualquier tipo de relación o colaboración

De la propina digital al ecosistema cripto: por qué los retailers quieren su moneda


Detrás del titular fácil hay muchos euros (literalmente) en juego. Una stablecoin corporativa no es ni Bitcoin ni la moneda de Mario Bros: es una ficha digital estable, ligada al dólar o al euro, que permite a una empresa controlar el cómo y el cuándo de los pagos en su plataforma. Y, ojo, también más allá de ella.

No se trata de postureo tech, sino de reducir comisiones, acelerar liquidaciones y —esto sí es puro instinto de supervivencia empresarial— protegerse de la inflación y de los vaivenes regulatorios.


¿Que Amazon, Walmart o Alibaba exploran su propia stablecoin? Sí. ¿Que el fenómeno es exclusivo de ellos? Para nada. Fintech, grupos de distribución y hasta bancos europeos han hecho sus pinitos en laboratorio o sandbox.

Y si piensas que “bah, esto aquí no me afecta”, cuidado. Los sistemas de pago global funcionan como vasos comunicantes: lo que arranca en Ohio acaba en tu móvil de Madrid antes de que te des cuenta.

¿Dónde está la gracia (y el reto) para el viejo continente?


En EE. UU. cualquier gigante prueba una moneda propia como quien abre un nuevo pasillo en el súper. Aquí no. En Europa no hay un Walmart en cada esquina ni la misma permisividad legal. Y mucho menos la laxitud legal yanqui para experimentar como si todo fuese episodio de Black Mirror. Lo que sí tenemos es otra obsesión: confianza ciega en el euro y pasión por la innovación… siempre que venga con sello regulador.

Eso significa que el BCE, los reguladores españoles y media industria miran con lupa cada paso de las bigtech. Y de paso, van afinando qué encaje real tendría una moneda privada de retailer en un contexto donde pesan dos cosas: la soberanía monetaria y la experiencia del usuario.


En mi humilde opinión, una stablecoin de este tipo podría servir aquí para tres cosas claras. A ver qué te parecen a ti, querido lector fiel:

  • Pagos transfronterizos más rápidos y baratos (el ecommerce paneuropeo lo agradecería).
  • Programas de fidelización digitales, sin la pesadilla de los puntos que caducan.
  • Aliviar las dichosas comisiones bancarias que hoy negocia cada comercio como si le fuera la vida.

Pero ojo: en Bruselas no se va a permitir monedas privadas globales que puedan competir o debilitar al euro (sorpresón en las Gaunas). El Reglamento MiCA (Markets in Crypto-Assets), que ya es ley en la UE, ya marca el terreno a ritmo de reguetón: transparencia total, reservas bien custodiadas y, sobre todo, subordinación a la política monetaria común.

¿Qué supone esto para la cadena de valor del pago y el retail europeo?

Vamos por partes:

1. Un reto para bancos y pasarelas tradicionales

Las stablecoins bien hechas prometen reducción radical de costes, una liquidación casi instantánea y una trazabilidad brutal. Empresas como SpaceX ya las usan para cobrar servicios… pero ¿qué ofrece esto a Mercadona, El Corte Inglés o Carrefour? ¿Cómo puede cambiar el panorama una stablecoin para retailers en Europa? Una posible (no inmediata) desintermediación de parte del sistema bancario, ya que el retailer podría, en teoría, operar su propia red de pagos descentralizada. Que uno de estos retailers que he mencionado monte su propia red de pagos, hoy suena lejano, pero el incentivo existe: más control y más margen.

stablecoin para retailers en Europa

En la práctica europea, esto iría muy despacio. Ni la infraestructura ni la regulación ni las preferencias del consumidor europeo facilitan ese salto directo.

2. Programas de lealtad y ecosistemas de valor

Imagina que tu balance de puntos del super se convierten en tokens líquidos, transferibles y sin caducidad. No es ciencia ficción: en Asia y ahora en el piloto de Shopify en EE. UU., los puntos de fidelidad ya se plantean como tokens digitales sólidos, sin fechas de caducidad y con cierta interoperabilidad.

Aquí aún no, semos Europa.

Pagos internacionales y eficiencia B2B

Las stablecoins permiten pagar a proveedores internacionales sin los dramas de SWIFT y el baile de las divisas. En exportación/importación, esto puede suponer una revolución en la logística de pagos y liquidez, sobre todo para retailers con marca europea y operaciones globales.

Eso sí, en Europa todo iría más lento. Infraestructura, regulación y consumidor todavía no acompañan. Pero el germen está ahí

Cómo, ¿que no sabes qué es eso de SWIFT? Os hablé de la autopista bancaria en este artículo en el que te prevenía de hablarle a tu pareja de la ISO 20022, so pena de quedarte solito como un velero en medio del Océano Pacífico.

¿Pero quién manda aquí? Efecto regulador y el factor MiCA

Si hay una lección que Europa aprendió de la aventura fallida de Libra/Diem de Facebook (recuerdo que yo tenía ilusión por comprar esta criptomoneda), es que no se puede dejar el poder monetario en manos de privados, menos aún con cuanto más músculo tengan. Por eso MiCA, la legislación europea de criptoactivos, impone controles férreos: estabilidad de reservas, transparencia, supervisión y límites al volumen y alcance de las stablecoins.

Nota para aclarar: recordad que cuando digo Europa me refiero a los politicuchos. A ti, querido lector no te meto en este saco. Tú eres mucho más bonito que ellos de aquí a Lima.

Y a esto se suma el inminente, malvado y perverso euro digital. El BCE no quiere perder el tren: dice que ofrecerá una divisa digital, robusta y paneuropea, que los retailers podrán (y, en muchos casos, tendrán) que aceptar en sus tiendas físicas y online. ¿Competencia a la stablecoin privada? Más bien, la versión europea del “si esto va a ocurrir, mejor que lo dirija el BCE”. Ya sabéis, "aquí estoy yo y la moneda la dirijo yo, no vaya a ser que se me escape alguna moneda que no controle y no pueda gravar". Echáos la mano a vuestras carteras.

¿Cómo lo vería el consumidor español o europeo?

Aquí va lo interesante: para que una stablecoin para retailers en Europa tenga éxito, el consumidor tiene que verla tan segura, útil y cómoda como una tarjeta o Bizum, Y además, intuitiva. Las encuestas recientes en España muestran que solo un 18% de usuarios confía realmente en las criptos para uso diario, aunque la percepción positiva crece entre la generación Z y los segmentos digitales urbanos. El desafío es doble:

  • La complejidad tecnológica asusta todavía a parte de la población.
  • Hay ruido sobre privacidad, fiscalidad y protección ante fraudes.
stablecoin para retailers en Europa

Sin embargo, el sector retail español tiene un as: su gran cultura de innovación en pagos (contactless, app propia, alianzas fintech). Si algún mercado de Europa continental puede servir de laboratorio para estos experimentos, es el ibérico.

De Yankees a manchegos: ¿qué pueden aprender los retailers europeos del caso Walmart/Amazon?

¿Que aprenden Carrefour, Mercadona o Inditex de que un retailer americano quiera lanzar su moneda propia? Bastante:

  • Que una stablecoin para retailers en Europa bien diseñada sirve para controlar mucho mejor toda la cadena de valor: del inventario al cashflow
  • Que, por mucho que evolucione la tecnología, ningún retailer europeo debería saltarse la conversación con el regulador. No porque esté mal, sino por evitar posibles multas. (Españita the winner en esto)
  • Y, sobre todo, que el euro —sea papel, digital o tokenizado— de momento, seguirá siendo el centro de gravedad. Las monedas privadas solo serán toleradas por el indeseable BCE mientras refuercen la experiencia de usuario, no la sustituyan

Perspectiva: oportunidades, riesgos y escenarios creíbles

Voy por partes:

Oportunidades reales para Europa:

  • Costes de pago radicalmente más bajos en ecosistemas transfronterizos
  • Programas de fidelización y cupones “tokenizados”, fáciles de gestionar y con menos fricción
  • Inclusión financiera mejorada para colectivos infra-atendidos por la banca tradicional (inmigrantes, jóvenes, pequeñas empresas)
cambiaria el retail de Madrid con una stablecoin para retailers en Europa

Riesgos camelados por Hollywood pero vigentes:

  • Pérdida de privacidad y riesgo de concentración de datos en manos de un retailer dominante. A ver, ya os digo yo que ahora mismo, nuestros datos quizás están más seguros en amazon aunque nos llegue un email de "compra esta funda para tu móvil", que con ciertos estamentos que son garantes de nuestro bienestar y tal.
  • Posible desestabilización de la política monetaria si la stablecoin se vuelve demasiado popular
  • Mayor presión sobre bancos y redes tradicionales, obligados a adaptarse (o desaparecer)

Escenario creíble:

Lo más probable en la próxima década: coexistencia armónica, aunque tensa, entre euro digital soberano y una stablecoin para retailers en Europa o stablecoins corporativas muy reguladas, con un rol relevante para facilitar pagos interempresariales, programas de acceso a incentivos y, progresivamente, pagos internacionales, pero nunca sustituyendo al “gran euro”.

Quizás, a partir de dentro de 10 años, cuando Europa esté sumida en una espiral muy peligrosa (en la que está entrando de lleno tras llevar 20 años gestándola) de deuda y gasto público desmedido con población envejecida queriendo cobrar pensiones incobrables (nada que decir sobre si se la merecen o no, ojo, no nos confundamos), pues quizás ahí el super euro de Lagarde y de cualquier mediocre de tres al cuarto, tenga una verdadera crisis de depreciación por falta real de demanda. Ahí, todo el mundo pivotará hacia escenarios de refugio que pueden ser aquellos que buscan liquidez o preservación de patrimonio (Bitcoin y Stablecoins).

stablecoin para retailers en Europa para luchar contra el euro digital

Zoom pragmático: ¿cómo encaja esto para el merchant medio español?

Un retailer europeo que se plantee lanzar una stablecoin propia, hoy, tiene por delante:

  • Un proceso regulatorio extenuante: MiCA y normativas nacionales exigen garantías de reservas, transparencia absoluta y auditorías regulares.
  • El reto de la adopción: educar al consumidor, integrar sin fricción con medios de pago tradicionales y ofrecer valor añadido palpable.
  • Ejercicio de diplomacia sectorial: coordinarse con bancos, procesadores y, no menos importante, otros retailers para evitar fragmentación y fomentar interoperabilidad.

A cambio, obtiene margen para innovar, puede experimentar con modelos de fidelización verdaderamente diferenciales y accede a datos y flujos de caja de un modo antes reservado a grandes bancos.

Así que entendería que escogieran el camino de ir por Estados Unidos, honestamente. Crear una stablecoin para retailers en Europa o subirse al carro de alguna, está complicado en el viejo continente.

¿Y después, qué? El laboratorio sigue abierto

Querido lector, en mi humilde opinión, todo lo contado hasta aquí deja claro que, pese a la fascinación europea por lo regulado y estable, el debate sobre la stablecoin para retailers en Europa está solo empezando. Por un lado, tenemos una revolución tecnológica que permite experimentar, abaratar y acelerar pagos como nunca. Por otro, una cultura regulatoria —y un euro digital al caer— que vigila cada paso para que los experimentos no revienten el tablero.

La clave diferencial será siempre el valor que se aporte al usuario y la capacidad de crear ecosistemas sólidos, escalables y realmente seguros. Si un retailer sabe sumar esas piezas, puede liderar la próxima ola de pagos digitales… eso sí, con humor, con cabeza y sin caer en la trampa del artificio.

Mientras tanto, aquí seguiré, a orillas del euro y con la vista puesta en Silicon Valley, sabiendo que la próxima revolución de los pagos no se cocinará solo en Ohio o Beijing. España (y Europa) tienen la creatividad, la regulación y el músculo tecnológico para que, cuando llegue la stablecoin corporativa, no nos pille a la contra. Sea moneda propia, token, punto digital o un futuro que aún ni imaginamos: la clave estará en equilibrar innovación, confianza y, por qué no, ese toque mediterráneo que nunca pasa de moda.

Gracias por leerme, gracias por tu tiempo.

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