El Euro Digital: ¿moneda de libertad o instrumento de control? (III)
Sé que el anterior artículo era muy teórico. Algunos me lo habéis dicho.
So sorry, pero era necesario cubrir la parte del impacto en la teoría monetaria para poder entender todo el marco conceptual del Euro Digital.
Hoy vengo a hablar del marco regulatorio del Euro Digital.
No esperes aquí un artículo de un jurista, a pesar de que mi carrera de Derecho me pueda influir un poquito. Los juristas como tal tienden a ser rimbombantes y pomposos a la hora de escribir. Si no me crees, solo tienes que leer una Sentencia del Constitucional, del Supremo o de una Audiencia cualquiera. Vas a ver el poder de la melatonina.
En este artículo pretendo cubrir qué marco regulatorio y jurídico sustenta la creación y desarrollo de un CBDC del Banco Central Europeo, AKA Euro Digital.
Veréis, en Europa, esto de la regulación se nos da de narices. Allá donde vayas hay una ley, reglamento, directiva, normativa que te impide hacer algo.
¿Que tienes una gallina? Ponle matrícula si no quieres ser un malo malísimo. A los hechos me remito.
En fin, que cuando al tonto le señalan la luna y le dicen, "mira la luna", el tonto no mira a la luna, mira al dedo.
Como siempre, antes de pasaros al mundo de Retail and Payments, os dejo un disclaimer para que no vinculéis mis opiniones con nada más que mi persona.
Disclaimer: todas las opiniones y declaraciones vertidas en este blog, representan únicamente mis opiniones y para nada vinculan a ninguna entidad, empresa, o negocio con quien tenga cualquier tipo de relación o colaboración.
Legislación y regulación
Introducción al marco legal del Eurito Digital
Que el euro digital salga bien no depende solo de que funcione la app o la gente lo use: sin un marco jurídico que lo respalde, no hay nada que hacer.
Junio de 2023: en Bruselas, la Comisión puso sobre la mesa el paquete del euro digital y, de paso, blindar el efectivo. Esta regulación está todavía en pañales y aún debe debatirse y aprobarse en el Parlamento Europeo y el Consejo de la UE, por mucha prisa que tenga la amiga de los niños, Von der Leyen.

Para entender bien los órganos de gobierno de la Unión Europea hace falta hacerse un buen café. Recuerdo con mucho cariño a un profesor que tuve en la carrera, Don Rogelio Perez-Bustamante, quien nos decía que debíamos salir ese año de ahí, sabiendo diferenciar el Consejo de Europa del Consejo Europeo. Y lo hacía con gracia y con motivación docente.
Si queréis saber de este tema, (que entiendo que os pueda aburrir, pero por si las moscas...), os dejo un enlace a su libro para que podáis ver la historia de la Unión Europea desde una perspectiva jurídica: No es enlace de afiliado.
Seguimos. Ahora voy a analizar desde mi punto de vista la situación legal actual, las propuestas en desarrollo y los posibles giros que puede tomar el proyecto en función de su encaje regulatorio.
Estado actual del marco legal del Euro Digital
En la eurozona, la emisión de moneda es competencia del Eurosistema (BCE y bancos centrales nacionales), pero los Tratados de la UE no preveían explícitamente la figura de una CBDC minorista. El Euro, en su creación, tenía un espíritu muy bueno. Limitaba cierto poder de los políticos.
Para más información sobre la creación del Euro, recomiendo encarecidamente leer el manifiesto que escribió el profesor Jesús Huerta de Soto acerca de su creación, de título En defensa del Euro. Pinchad aquí y os descargaréis un PDF con su contenido.
La base legal era el peaje de entrada. La Comisión propuso el Reglamento, repartió papeles (BCE, intermediarios, usuarios) y marcó límites. Muy made in Comision.
Un punto importante es que se propone que el euro digital tenga curso legal, o sea, aceptación obligatoria en pagos al igual que el efectivo. Esto implicaría que todos los comercios (que acepten pagos digitales) estarían obligados a aceptarlo, y todos los intermediarios de pago tendrían que ofrecerlo a sus clientes. Esta obligación legal genera bastante debate: obligatorio si cobras digital. Empuja la adopción, encarece la operativa. Falta decidir quién paga la fiesta.
La otra propuesta presentada aparte es un Reglamento sobre el curso legal del efcetivo para reforzar por ley que los billetes y monedas físicas en euros sigan siendo aceptados ampliamente. No sé yo por qué tienes que reforzar por ley algo que ya de por sí ya tiene base jurídica. Es decir, que los billetitos y las moneditas físicas ya son legales. ¿Por qué sacar otra ley que dice: "que los billetes y las monedas siguen siendo legales, vale"? No sé, Rick...
Esto lo sacaron para calmar el miedo a ‘adiós efectivo’. Mensaje: conviviremos. Veremos. La Comisión lo que quiere es asegurar que ambas formas coexistan y nadie quede excluido por preferir efectivo. Así, la norma buscará asentar que los ciudadanos puedan seguir usando efectivo y que ningún Estado miembro prohíba su uso.
Contenido de la propuesta de Reglamento del euro digital
Nos decían que en octubre, (este octubre de 2025), estarían listas las primeras pruebas del Euro Digital en algunos casos de uso.
Podéis leer el progreso del Euro Digital aquií: progreso en la preparación del Euro Digital.

No sé yo si van a tener algo definitivo o van a tener que rediseñar algo para poder hacer dicha prueba, pero en cualquier caso, aunque aún está sujeta a cambios, en borradores se establecen algunas pautas clave que paso a resumir:
No programabilidad del Euro Digital (si se dice así)
Prometen cero ‘dinero programable’. Nada de caducidades ni vales con correa. Euros, no cupones. Eso dicen.
Este punto es crucial para calmar los recelos sobre posibles restricciones (como limitaciones de huella de carbono, etc., que trataré en otros artículos que están por venir). En la exposición de motivos se llega a citar que “los bancos centrales emiten dinero, no cupones”, enfatizando que la CBDC no convertirá los euros en vales condicionados.
En principio, dicho esto, deberíamos estar tranquilos, ¿verdad? Porque, ¿cuándo nos han mentido a nosotros los políticos, eh?
Privacidad y protección de datos
La Comisión jura y perjura que habrá ‘alto nivel de privacidad’, con GDPR de fondo. En cristiano: que van a recoger solo los datos imprescindibles. El problema, claro, es quién decide qué es "imprescindible". Yo no firmo esa línea sin boli rojo.
Incluso menciona que habrá una modalidad offline con privacidad comparable a sacar efectivo de un cajero. Además, propone que ni el BCE ni los bancos centrales puedan atribuir transacciones a individuos identificados (lo cual sugiere que las transacciones offline o ciertas pequeñas transacciones online podrían ser anónimas para la autoridad monetaria, aunque seguramente bajo límites).
Lo decisivo está en los anexos: umbrales de anonimato y veto a usos secundarios. Organizaciones como el Supervisor Europeo de Protección de Datos ya han pedido “garantías sólidas y límites estrictos a cualquier tentación de funcionalidades extra que erosionen el anonimato”.
La presión pública y de expertos pro-privacidad busca que la ley blinde efectivamente aspectos como: umbrales de transacción anónima, prohibición de usos secundarios de datos, etc.
En cada párrafo que escribo se me ocurren mil cosas más que decir, pero me dejo las conclusiones para el final, queridos lectores.
Accesibilidad e inclusión
ME-LO-NA-CO
A ver cómo le dices a mi abuela todo que todo este pollo que están montando, le beneficia.
No vais a convencerla.
A ver, esto se inspira en la Directiva de Cuentas de Pago para asegurar acceso universal. Por ejemplo, probablemente establecerá que todos los residentes tienen derecho a una cuenta o monedero de euro digital básica. También que el diseño debe contemplar a personas con discapacidad, mayores o con baja conectividad digital.
Esto podría implicar, por ejemplo, emisión de tarjetas prepago de euro digital canjeables offline para quien no use smartphone, o servicio a través de oficinas de correos y bancos para zonas rurales (de hecho, en la FAQ del BCE se sugiere que uno podría abrir monedero “a través de tu banco o de una oficina de correos”).
Es que es todo tan, tan, tan distinto y ofrece una cantidad de alternativas y de revolución con respecto al status quo que tenemos ahora mismo montado... Como decimos en España, no, si ya verás tú como...
Limitaciones para estabilidad financiera
La Comisión Europea deja la puerta abierta a imponer límites de tenencia y otras medidas para que el euro digital “no se use como depósito de valor” masivo y evitar salidas de depósitos. Si esto no te suena porque llegas nuevo a esta serie, cubrí estos riesgos en el anterior artículo que tienes en este enlace. Y si quieres ir al principio de los principios, ve a este enlace.
Puede que la ley acabe dándole al BCE la tijera para fijar topes de saldo o intereses raros. Si aprietan demasiado, la gente levanta el pie del acelerador.
Ya se señala en documentos que aún no se ha fijado un límite máximo, pero deberá equilibrar la experiencia del usuario con los riesgos de estabilidad financiera.
Es previsible que la ley permita al BCE a tomar medidas si ve flujos excesivos desde la banca al euro digital. Esto, aunque no le moles a algunos usuarios, es algo que tranquiliza a los bancos comerciales: la normativa promete que la CBDC no destruirá su modelo de negocio abruptamente. De hecho, el sector bancario ha hecho fuerte lobby en Bruselas y Frankfurt para asegurar que el euro digital tenga mordida limitada.

Hablando con una persona muy cercana a este teman (un martes cualquiera en una cafetería de Goya), me comentaba que ciertos bancos y asociaciones presionaron para demorar o diluir el proyecto, preocupados por su impacto. Como reacción, la CE incluyó en su propuesta incentivos a los intermediarios y se muestra abierta a escalonar la implementación.
Relación con la banca comercial
Otro melón. Bueno, meloncito.
Se perfila un modelo intermediado: los bancos y otros PSP serían responsables de distribuir el euro digital, proporcionar los monederos/apps a los usuarios, hacer el onboarding KYC, etc. Esto se plasmó legalmente asignando a los PSP supervisados la tarea de construir el frontend, bajo la supervisión del BCE.
Warren Buffett lo resumió: "cuando baja la marea, se ve quién va sin bañador".
Por otro lado, la CE quiere asegurar la neutralidad competitiva: cualquier banco de la UE debería poder ofrecer euros digitales en toda la eurozona (por ejemplo, y por muy loco que parezca, atención, que un banco de Polonia, aunque Polonia no está en el euro, pueda si se autoriza; esto es complejo pero apunta a integrarlo con el mercado único de pagos).
También se contempla un esquema de remuneración a los intermediarios, para que no pierdan ingresos: el “modelo de compensación” propuesto les daría comisiones similares a otros medios de pago, con lo cual se busca su cooperación activa en difundir la CBDC.
Cuando leí esto, entendí los incentivos de algunos PSPs que se han embarcado al servilismo sin condiciones al que se han prestado.
En fin.
Trámite legislativo y controversias del Euro digital
Tras la propuesta de junio 2023, el Parlamento Europeo comenzó su estudio. Sin embargo, ha habido demoras significativas. Meexplicu:
En marzo de 2025 se reportaba que “desde entonces ha habido pocos avances, en parte por el escepticismo de algunos legisladores y del sector bancario”. Efectiviwonder, en la Eurocámara existen divisiones: algunos grupos (especialmente Verdes, Socialdemócratas) apoyan la idea por motivos de inclusión financiera y soberanía europea (y por otros motivos y tal), pero otros (liberales, conservadores) se muestran reticentes por las implicaciones para la privacidad y por dudas de necesidad.
Markus Ferber (del Partido Popular Europeo) criticó la fiabilidad del BCE tras una avería del sistema Target2, preguntando “¿cómo manejará un euro digital si no puede ni mantener en funcionamiento eficiente las operaciones diarias?”. Su comentario refleja desconfianza en la capacidad técnica del BCE. A ver, yo creo que el problema no es ese, querido Markus.
Rasmus Andresen (Verdes) advirtió que el BCE debe ganarse la confianza ciudadana antes de lanzar la moneda, o fracasará. En la izquierda, Jussi Saramo (Izquierda) apoya el proyecto pero enfatiza que “deben mejorar sus sistemas antes de avanzar con una moneda digital”. También desde la derecha euroescéptica hay oposición: Johan Van Overtveldt (ECR) exigió al BCE demostrar primero que puede garantizar infraestructura estable y segura; incluso pidió que se detenga el proyecto si no hay claridad.
Mi impresión, como my two cents: ninguno se opone diametralmente porque va en contra de sus propios incentivos, pero como os llevo diciendo dsede que lancé este blog: "dejadme pensar mal".
Hay otra capa política: la soberanía nacional.
Algunos países podrían temer que un euro digital centralice aún más el poder en el BCE, restando influencia a los bancos centrales nacionales. Por ejemplo, en Alemania tradicionalmente se cuida mucho la privacidad financiera (cultura del efectivo) y existe reserva a introducir un sistema que la vulnere. En países del sur, más acostumbrados a pagos electrónicos, hay preocupación por la estabilidad bancaria (no querrían provocar fuga de depósitos). Por tanto, el Consejo (que representa a los gobiernos) también podría haber tensiones. No es casual que el Eurogrupo (ministros de Finanzas del Euro) haya seguido de cerca el proyecto: en octubre 2023 aplaudieron pasar a la siguiente fase, pero enfatizaron que no implica necesariamente lanzar el euro digital. Es decir, los gobiernos quieren mantener la opción de abortar si no convence.
No me juego el dinero a que esto llega igual que se presentó.
Riesgos de centralización normativa y pérdida de soberanía debido al Euro Digital
Al concentrar todo el poder en el Banco Central Europeo y, perder los bancos centrales de cada país casi toda la relevancia ya, este es un punto delicado. Al final todos se pelean por la silla del poder.

Veréis, ya con el euro físico, los Estados miembrso de la "Yuropian Yunion" perdieron la soberanía monetaria nacional en favor del BCE. Esto, a países como España, que cada dos por tres estaba partiendo la moneda porque se le iba la mano con algunas cosillas y tal, pues no le vino bien. Sí nos vino bien a los ciudadanos, de ahí el manifiesto de Don Jesús Huerta de Soto en defensa del Euro.
Un Euro Digital acentúa aún más la integración. ¿Cómo? Pues por ejemplo, la legislación uniforme podría chocar con normativas nacionales de protección de datos o con preferencias distintas sobre el uso del efectivo.
Si un país quisiera, por ejemplo, mantener ilimitado el pago en efectivo pero la UE empuja a la digitalización, puede haber tensiones. Y ojo, que ya tensiones hay. Manque, en principio, todos los Estados deben tragar con esto sin rechistar. Pero esto son cosas que se me ocurren a mí.
Y, no menos importante, tenemos el tema de la soberanía del ciudadano sobre su dinero. Meexplicu:
Desde una óptica liberal, algunos argumentan que la CBDC reduce la soberanía individual sobre el uso del propio dinero, pues todo queda sujeto a las normas centralizada. Por poner un ejemplo, Javier Rupérez, portavoz de la asociación Plataforma Denaria pro-efectivo, dijo: "Nos preocupa que no se respeten los principios que defiende el efectivo: privacidad, libertad, inclusión y seguridad. Si el euro digital llega, la pérdida de anonimato sería el último clavo en el ataúd de la libertad financiera".
La legislación deberá esforzarse en proteger esos principios. De lo contrario, el ciudadano de a pie lo podrá recibir como una intromisión ilegítima.
Voy a ir cerrando, que tendréis plancha
En estos momentos (septiembre de 2025), la expectativa es que el marco legislativo esté listo hacia otoño de 2025, según indicó el BCE, para entonces someter la decisión de lanzamiento a votación de su Consejo de Gobierno.
Si el Parlamento o el Consejo dilatan la aprobación o introducen enmiendas sustanciales (por ejemplo, requiriendo mayores salvaguardas de privacidad, o limitando funciones), el proyecto podría retrasarse aún más.
Podría ocurrir, por ejemplo, que se decida no lanzar el euro digital si las condiciones legislativas impuestas lo hacen inviable o si no se logra consenso político. También cabe que se lance pero con un alcance muy acotado (por ejemplo, con un límite tan bajo y solo funciones básicas, convirtiéndolo en poco más que una curiosidad).
Otra posibilidad es un proyecto piloto prolongado: que se legisle para experimentos pero posponiendo la implantación general hasta asegurar aceptación. En suma, el resultado final dependerá de este pulso político-regulatorio. Y ahí estamos, amigos.
Un hecho a destacar es que el BCE está presionando activamente. Christine Lagarde pidió con urgencia a los legisladores que aprueben el marco cuanto antes, para no retrasar la decisión de emisión. El BCE teme quedarse atrás respecto a otras potencias (China principalmente). Pero los políticos europeos, conscientes del escaso entusiasmo ciudadano y de los riesgos, se muestran prudentes.
Y aquí, como malabaristas tenemos esos tres drivers, la legislación, los valores fundamentales y el mercado financiero. Cómo es legislación no se carga los valores fundamentales y, a la vez, no mete inestabilidad al mercado financiero.

En palabras de Enrique Dans, “las líneas rojas deben quedar en la ley: nada de caducidades o restricciones ajenas a la voluntad del usuario, privacidad tipo efectivo verificable, minimización estricta de datos…”. Solo con un marco así de garantista se podría legitimar la CBDC ante el público escéptico.
Finalmente, no hay que olvidar que la normativa deberá adaptarse sobre la marcha. Esto es todo nuevo para mucha gente. Seguramente tras la fase piloto, el Reglamento tendrá que revisarse para ajustar detalles técnicos, límites, etc. La UE podría incluir cláusulas de revisión a los 2-3 años de emitido el euro digital, incorporando la experiencia práctica y la evolución tecnológica.
También pienso en que la coordinación con otras jurisdicciones será clave: por ejemplo, pactos internacionales para reconocimiento mutuo de CBDCs, tratamiento fiscal, prevención de delitos, etc. Llegarán esos que mandan y dirán, venga, va, entre bomberos no nos pisemos la manguera.
El euro digital deberá cumplir todas las leyes de anti-blanqueo (ALD/AML) y contra financiación del terrorismo que se aplican al dinero electrónico. El equilibrio entre privacidad y rastreo se jugará también a ese nivel: la legislación, presionada por cuerpos de seguridad, podría exigir que aunque el BCE no identifique directamente a usuarios, exista forma de levantar el anonimato en caso de sospecha de delito grave (mediante orden judicial, etc.). Estos mecanismos tendrán que definirse claramente para evitar abusos.
Resumen corto, hasta que no lo vea en el DOUE, solo es humo. Dicen que habrá coexistencia con el efectivo, privacidad decente y un BCE sin ganas de cargarse a los bancos. Pero hasta que no lo veamos en el BOE europeo, no me lo creo.
Hasta entonces, lo seguiremos de cerca y con escepticismo.
Gracias por leerme, gracias por tu tiempo.
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